https://www.facebook.com/share/v/1HuePGnbRo/
#cancun #explotacionsexual #Encubrimiento #seguidoresfacebook
Gustavo Miranda acaba de decirle a la opinión pública que conoce la existencia de una red de explotación sexual de personas menores de edad operando en un hotel de la zona turística de Quintana Roo.
Describió el modus operandi con una precisión que no se improvisa: animadores que enganchan a las víctimas, alcohol, drogas, prostitución con turistas.
Eso no es una denuncia. Eso es una actuación.
Porque si Gustavo Miranda sabe lo que dice que sabe, lleva tiempo sabiéndolo. Y durante ese tiempo no fue al Ministerio Público. No acudió a la Fiscalía.
No alertó a ninguna autoridad de protección a la infancia.
No hizo absolutamente nada para detener lo que, según él mismo, le estaba sucediendo a niñas y adolescentes en este estado.
Hoy lo dice en un micrófono, en un contexto político, mientras posiciona su nombre para la contienda electoral.
Eso tiene un nombre: oportunismo. Y en este caso, un oportunismo que se construye sobre el cuerpo de las víctimas.
El Código Penal Federal es claro: quien tiene conocimiento de la comisión de un delito y no lo pone en conocimiento de la autoridad puede incurrir en responsabilidad por encubrimiento.
Las víctimas de explotación sexual no son material de campaña. Son personas con derechos, con nombres, con historias que el señor Miranda no ha movido un solo dedo por proteger.
Entonces la pregunta es inevitable y no admite evasión retórica:
¿Por qué esperó tanto?
¿Por qué esta información no salió cuando las niñas la necesitaban? ¿Por qué sale justo ahora, cuando usted la necesita a ellas?
Si lo que dice es verdad, tiene la obligación legal y moral de presentar una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado, con nombres, con el hotel, con los datos que afirma conocer. Hoy. Sin condiciones. Sin esperar a ver cómo le va en las encuestas.
Si no lo hace, la pregunta que queda flotando es incómoda pero necesaria: ¿a quién protege su silencio?
La protección de la infancia no es un tema de debate electoral. Es una obligación. Y quienes de verdad la asumen no esperan un micrófono para actuar.
Este es el reto, señor Miranda: deje de usar a las víctimas como argumento político y conviértalas en el centro de una acción real. Vaya a la Fiscalía. Presente los nombres, el hotel, los datos que dice conocer. Hágalo hoy, hágalo públicamente, y hágalo sin condicionarlo a ningún cálculo electoral. Si su indignación es genuina, que lo demuestre donde se demuestra: en el expediente, no en el aire. Desde la agrupación NNA, para ellas y ellos ¡todos sus derechos!, llevamos tiempo trabajando por la niñez de Quintana Roo sin necesitar una cámara enfrente para hacerlo. Lo invitamos a hacer lo mismo. Y si no lo hace, que la ciudadanía saque sus propias conclusiones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario