-:- El rechazo a la imposici贸n de Flavio Carlos Rosado -:-
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Por El Gato Maya 馃惥
馃憠 En Quintana Roo existe una vieja ma帽a de la clase pol铆tica que ni la 4T ha logrado mandar al basurero del reciclaje institucional: creer que los municipios son franquicias electorales donde desde arriba pueden enviar candidatos como quien manda supervisores de Oxxo o gerentes de sucursal tur铆stica.
Porque detr谩s del nombre de Flavio Carlos Rosado no solamente aparece el actual secretario de Salud, casualmente muy activo en eventos p煤blicos, torneos de pesca, saludos estrat茅gicos, sonrisas de ocasi贸n y recorridos “espont谩neos” en isla Mujeres donde todos saben perfectamente que ya anda en modo precandidato, aunque todav铆a juegue al turista institucional con camisa guayabera y pose de cercan铆a social.
No. Detr谩s de Flavio aparece algo mucho m谩s grande, mucho m谩s viejo y bastante m谩s inc贸modo: el tufo rancio de la pol铆tica de imposici贸n.
La cl谩sica operaci贸n donde desde el poder creen que un cargo estatal, unas cuantas fotos, presupuesto disfrazado de trabajo territorial y tres palmadas desde arriba bastan para fabricar arraigo artificial.
Como si Isla Mujeres fuera terreno bald铆o, como si los isle帽os fueran extras de campa帽a o como si la memoria colectiva pudiera borrarse con lonas, selfies y boletines oficiales redactados desde oficinas climatizadas.
Por eso el mensaje de Edgar Gasca —aunque seguramente ya provoc贸 una que otra llamada inc贸moda y varias torcidas de boca en las alturas guindas— no fue casualidad ni ocurrencia. Fue un aviso pol铆tico.
Algo as铆 como:
“aqu铆 no entra tan f谩cil el ferry del dedazo”.
Y es que antes el candidato llegaba cobijado por el PRI pero ahora llega envuelto en discursos guindas, frases de pueblo bueno y narrativa transformadora, pero el mecanismo sigue oliendo exactamente igual...
Y en Isla Mujeres hay algo que los operadores electorales de escritorio todav铆a no entienden: all谩 s铆 saben perfectamente qui茅n es qui茅n.
Ah铆 la gente recuerda qui茅n ayud贸 cuando hab铆a bronca, qui茅n camin贸 las colonias sin c谩maras y qui茅n estuvo cuando no hab铆a campa帽a, pero tambi茅n recuerdan perfectamente qui茅n apareci贸 de manera milagrosa cuando empez贸 a calentarse el calendario electoral.
Por eso la frase de Gasca peg贸 tan duro:
“no solo es levantar la mano”.
Porque retrata con precisi贸n quir煤rgica a cierta fauna pol铆tica moderna que cree que gobernar es cuesti贸n de marketing, relaciones p煤blicas, selfies estrat茅gicas y sonrisas entrenadas.
Como si administrar un municipio fuera casting de reality show. Porque una cosa es visitar Isla Mujeres… y otra muy distinta es pertenecerle pol铆ticamente.
No basta con rentar domicilio electoral como quien renta departamento vacacional por temporada alta, ni con cambiar el INE y aprenderse dos nombres de colonias y
tampoco basta con llegar cargando curr铆culum, operadores y bendiciones palaciegas esperando que el pueblo responda con aplausos autom谩ticos.
La isla no es un premio de consolaci贸n burocr谩tica, ni un retiro VIP para funcionarios con aspiraciones tard铆as, ni mucho menos una plaza disponible en el cat谩logo del turismo electoral.
Y ah铆 est谩 el verdadero problema para Morena porque mientras el discurso nacional habla de pueblo, ra铆ces, territorio y cercan铆a social, en lo local algunos grupos siguen operando como agencia de colocaci贸n de cuadros reciclados.
Hoy el riesgo para Morena no es 煤nicamente que rechacen a Flavio, el verdadero peligro es que la gente comience a concluir que el partido termin贸 pareci茅ndose demasiado a aquello que jur贸 combatir:
las candidaturas cocinadas desde arriba y servidas abajo como si fueran voluntad popular.
Porque los ciudadanos ya aprendieron a detectar candidatos sembrados: Los huelen.
los sienten, los ven venir desde el ferry pol铆tico y cuando eso ocurre aparece algo muy peligroso para cualquier proyecto electoral: el rechazo silencioso.
Ese que no hace esc谩ndalo en redes ni sale en los boletines pero que s铆 cobra factura el d铆a de la urna.
El mensaje de muchos isle帽os parece bastante claro: no quieren administradores temporales enviados desde Canc煤n o Chetumal como paquetes expr茅s de Amazon electoral.
Quieren alguien que conozca la isla m谩s all谩 del mapa tur铆stico, que entienda sus dolores sin necesidad de consultores y que no necesite GPS pol铆tico para encontrar las colonias. Y sobre todo, que ame la tierra por convicci贸n… no porque desde arriba le asignaron la plaza.
Porque cuando un pueblo empieza a decirle “no” a las imposiciones, en realidad no solamente est谩 rechazando a un candidato, est谩 mandando al carajo toda una manera de hacer pol铆tica.