-:- Johana Acosta Conrado, con cara de asombro e incomodidad, que en el lenguaje pol铆tico significa: “esto no estaba en el libreto -:-
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Por El Gato Maya 馃惥
馃憠 En la pol铆tica quintanarroense hay personajes que hacen ruido… y hay otros que provocan terremotos. Y por lo visto, el simple hecho de que Rafael Mar铆n Mollinedo haya llegado a la sede de Morena en Chetumal bast贸 para que m谩s de uno comenzara a sudar fr铆o, a tragarse el caf茅 sin az煤car y a revisar nerviosamente las encuestas debajo del escritorio.
Porque cuando un fundador real del movimiento aparece y dice “aqu铆 estoy”, no faltan los guardianes del dedazo tropical que empiezan a comportarse como si les hubieran movido el tapete… o peor a煤n, el presupuesto.
La escena fue digna de una funci贸n de circo pol铆tico con olor a desesperaci贸n porque mientras cientos de simpatizantes acompa帽aban a Mar铆n Mollinedo en su arribo a la sede morenista, algunos rostros dentro del partido parec铆an m谩s propios de un velorio pol铆tico que de un ejercicio democr谩tico.
Y ah铆 estaba Johana Acosta Conrado, entre el asombro, la incomodidad y ese lenguaje corporal que en pol铆tica significa: “esto no estaba en el libreto”.
Porque una cosa es administrar el partido como oficina de tr谩mites internos y otra muy distinta enfrentar a un personaje con historia, cercan铆a al proyecto original de la Cuarta Transformaci贸n y peso pol铆tico nacional; y ah铆 es donde el morenismo cafeter铆a fif铆 empieza a crujir como hamaca vieja en temporada de huracanes.
Y es que en Quintana Roo surgi贸 una nueva especie pol铆tica: el morenista VIP de 煤ltimo minuto. Esos que antes miraban a Morena como si fuera una gripe tropical y hoy se sienten due帽os del movimiento porque aprendieron a decir “transformaci贸n” frente a una c谩mara. Son los mismos que ahora se rasgan las vestiduras hablando de “unidad”, pero s贸lo cuando el candidato les garantiza posiciones, contratos y control del presupuesto.
El problema para ellos es que Mar铆n no lleg贸 pidiendo permiso, lleg贸 ejerciendo un derecho pol铆tico leg铆timo como fundador del movimiento y eso, en un ecosistema acostumbrado al aplaus贸metro y la obediencia autom谩tica, resulta casi ofensivo.
Por eso el nerviosismo, porque detr谩s de las sonrisas institucionales y los discursos de inclusi贸n, hay grupos que quisieran convertir Morena en franquicia privada. Una especie de club exclusivo donde s贸lo participan los bendecidos por la burocracia partidista local, como si la democracia interna fuera pecado y la competencia una traici贸n.
Pero el mensaje pol铆tico de Rafael Mar铆n fue demoledor sin necesidad de levantar la voz: “aqu铆 estoy y voy a participar” y eso alter贸 los c谩lculos de quienes ya repart铆an el pastel antes de hornearlo.
En corto pero como dir铆a este viejo Gato Maya: el problema no es que Mar铆n aspire, el problema es que s铆 puede crecer pol铆ticamente y eso aterra a quienes construyeron su peque帽o reino sobre la simulaci贸n, el amiguismo y el control interno del partido.
Porque en pol铆tica hay algo peor que un adversario: un fundador con estructura, memoria y legitimidad… lo dem谩s son maullidos desesperados desde las azoteas del poder.