-:- Se sienta en el trono de la impunidad mientras sus "predicares" excepcionales despedazan el estado -:-
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CHETUMAL, Q. ROO (13 de junio de 2026). — El barco de la Cuarta Transformación en Quintana Roo no solo hace agua; apesta a hipocresía, simulación y excesos criminales.
Mientras la dirigencia estatal del partido, encabezada por Johana Acosta Conrado, se empeña en recitar un desgastado guion de "honestidad y amor al pueblo", la cruda realidad de sus cuadros políticos demuestra todo lo contrario. En menos de una semana, tres escándalos de funcionarios y exfuncionarios morenistas han reventado las redes sociales y la prensa nacional, exhibiendo que para ellos la "Austeridad Republicana" es solo un chiste que se cuenta desde un jet privado o en un asiento VIP en Nueva York.
La lista de la infamia la encabeza Eleazar (o Eliazar) Mas Kinil, tercer regidor de Tulum y flamante presidente de la Comisión de Turismo. Este personaje, en plena crisis turística del municipio, tuvo la soberbia de grabarse y presumir un viaje en jet privado vistiendo ropa Balenciaga. Ante esta burla, la reacción de Johana Acosta fue un tibio, cobarde y genérico "jalón de orejas" en un comunicado donde ni siquiera se atrevió a poner su nombre, limitándose a pedir "humildad" mientras en los pasillos de su partido protegen la ostentación con total impunidad.
Pero la podredumbre es más profunda. El segundo caso que la dirigencia ha decidido callar convenientemente es el de Lorenzo Bernabé Miranda Miranda, exdirector de Desarrollo Urbano de Tulum y aspirante a la alcaldía, quien fue detenido en Cancún tras la viralización de un video donde se le ve golpeando brutalmente a su pareja. Para Johana Acosta, la violencia de género de sus allegados políticos no amerita un solo posicionamiento.
Y la cereza del pastel de esta cloaca es la estrepitosa caída de Héctor José Contreras Mercader, ahora exdirector general del SAT Quintana Roo (SATQ), captado en la zona VIP del Madison Square Garden gastando más de un millón de pesos en las Finales de la NBA en días laborables y presuntamente usando la flota aérea oficial de VIP SAESA.
Mientras los quintanarroenses ven cómo sus impuestos financian vuelos privados, lujos en el extranjero y protectores de agresores, la presidenta de Morena, Johana Acosta, aplica la política del avestruz: esconde la cabeza, calla ante la violencia y otorga impunidad ante el saqueo. ¡Morena en Quintana Roo mutó en el peor PRI-Partido Verde de la historia, y la dirigencia es cómplice absoluta de este descaro!
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