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Por: ojosciudadanos, La voz del Anáhuac, Mauricio Morales
Cancún, joya turística de México, recibe cada año millones de visitantes que buscan descanso y bienestar. Pero para sus habitantes, el Hospital General “Dr. Jesús Kumate Rodríguez” se ha convertido en sinónimo de angustia, abandono y una atención médica que, lejos de proteger la vida, a menudo la pone en riesgo.
Lo que debería ser el refugio seguro ante la enfermedad es hoy escenario de una crisis crónica que se arrastra y empeora, como lo confirman decenas de testimonios y denuncias recientes.
La realidad que duele: saturación, carencias y desatención
En sus pasillos, la realidad contrasta brutalmente con la imagen de la ciudad. Urgencias desbordadas: pacientes esperan horas, incluso días, sentados en sillas o directamente en el suelo, sin camas disponibles ni atención oportuna. En marzo de 2026 se dio a conocer el caso de un ciudadano alemán que permaneció más de un año en el área de urgencias, a veces en el piso, con sus documentos presuntamente sustraídos y sin atención adecuada.
Los tratos indignos y la negligencia se repiten: una madre denunció que su recién nacido sufrió una caída durante el parto y se le negó información sobre su estado; otro familiar reportó que su padre, internado por una lesión, fue encontrado grave dos días después sin explicaciones ni cuidados básicos. También se han registrado robos de pertenencias en las salas, sin que las autoridades internas asuman responsabilidad ni investiguen.
Las causas: más que falta de dinero, falta de voluntad
No es solo falta de presupuesto; es mala gestión, desorganización y ausencia de supervisión. La alta rotación y renuncia de médicos y enfermeros responde a condiciones laborales inhumanas: sobrecarga, falta de apoyo y falta de reconocimiento, lo que genera un círculo vicioso de desatención que afecta directamente a los pacientes.
La infraestructura se queda corta para una población que crece y una afluencia turística que aumenta la demanda. Las promesas de modernización —como la futura Torre de Especialidades y la transición a nivel terciario— son proyectos a largo plazo, mientras la gente sigue muriendo o sufriendo por falta de atención hoy mismo .
La salud no es un privilegio, es un derecho
El artículo 4º de nuestra Constitución garantiza el derecho a la protección de la salud. Sin embargo, en este hospital, ese derecho se convierte en una quimera para miles de cancunenses . No es aceptable que quien llega con dolor o una emergencia salga con más sufrimiento, incertidumbre o daños irreparables.
Exigimos:
1. Intervención inmediata de las autoridades estatales y federales para garantizar insumos, personal suficiente y atención digna.
2. Investigación transparente de las denuncias por negligencia, robos y omisiones, con responsabilidades claras.
3. Cumplimiento real y urgente de los planes de mejora, no solo anuncios, con rendición de cuentas pública.
4. Mecanismos efectivos para que los pacientes y sus familias denuncien sin miedo y reciban respuestas claras.
Conclusión
El Hospital General de Cancún no puede seguir siendo un espacio donde la esperanza se apaga. La salud no espera, y la vida tampoco. Mientras las promesas se quedan en el papel, la realidad es que muchos cancunenses pagan con su bienestar —y a veces con su vida— la ineficiencia y el abandono institucional.
¿Hasta cuándo permitiremos que el hospital de todos sea un lugar donde nadie quiere estar?
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