-:- “Quien teme a la pregunta, teme a la verdad. Y quien niega la palabra, confirma que tiene algo que ocultar.” -:-
Por: ojosciudadanos
Fecha: 5 de julio de 2026
👉 En la última sesión de Cabildo del Ayuntamiento de Tulum ocurrió algo que no debería pasar en democracia: se negó el uso de la palabra a la síndica municipal, la única autoridad cuyo mandato constitucional es vigilar que los acuerdos se ajusten a la ley y al interés público. Con el pretexto de “agotamiento del tiempo” o “no estar en el orden del día”, se le impidió cuestionar el endeudamiento, pedir informes de egresos o señalar las irregularidades que todos conocen pero nadie quiere mencionar.
Esto no es un desacuerdo procedural: es un atentado directo al control ciudadano.
¿Para qué sirve la síndica si no la dejan hablar?
La Ley Municipal de Quintana Roo es clara: la síndica tiene derecho —y el deber— de intervenir en cualquier punto de la sesión, solicitar información, proponer revisiones y oponerse a decisiones que dañen el erario. No es una invitada: es la representante legal de la comunidad ante el propio ayuntamiento.
Al callarla, los demás integrantes del Cabildo enviaron un mensaje nítido: queremos decidir sin que nadie nos vigile, sin que nadie nos pregunte, sin que nadie nos pida cuentas. Lo hicieron justo cuando ella iba a cuestionar:
El crédito de 76 millones de pesos sin destino detallado
La negativa del tesorero a entregar estados financieros
Las presuntas contrataciones directas sin licitación
<> EL CABILDO NO ES UN CLUB PRIVADO <>
Las sesiones no son reuniones de amigos para acordar a puerta cerrada: son el espacio público donde se decide el futuro de 100 mil personas. Si se elimina la voz crítica, si se bloquea a quien debe vigilar, entonces ya no hay deliberación: solo hay obediencia ciega.
Lo más grave es que esto confirma el patrón: primero opacidad en las cuentas, luego silencio ante las dudas, y ahora cerrar la boca a quien tiene la obligación de hablar. No se trata de falta de reglas: se trata de usar las reglas para imponer la voluntad de unos pocos por encima de todos.
Si la síndica no puede hablar, entonces nadie puede. Si la autoridad que cuida el dinero público es expulsada del debate, ¿en quién confiar?
Exigimos respeto absoluto a su cargo, a su voz y a su derecho a vigilar. No se puede construir un Tulum digno callando a quien defiende lo que es de todos. El Cabildo es de la gente, no de quienes se sienten dueños del poder.
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