-:- El doble rostro de Adán Quintanilla en el gobierno de Diego Castañón -:-
Por: ojosciudadanos
6 de julio de 2026
👉 En la hoja de servicios oficial figura como Director de Comunicación Social y vocero del Ayuntamiento de Tulum .
En la práctica, Adán Eduardo Quintanilla Ávila funciona como el consejero personal más cercano y el cerrojo de confianza de Diego Castañón Trejo: un cargo que no aparece en ningún organigrama, pero que explica por qué nadie —ni siquiera en medio de las mayores polémicas— ha logrado moverlo de su sitio.
👉 De la continuidad anterior al nuevo poder 👈
Quintanilla no llegó con Castañón: fue el brazo comunicacional y aliado cercano de Marciano Dzul Caamal, y cuando el actual alcalde asumió la presidencia primero como interino y luego como titular, lo ratificó de inmediato sin cambios ni concursos. No es un funcionario de gabinete: es quien conoce cómo se manejan los asuntos, dónde están los puntos sensibles y cómo defender la narrativa sin importar el fondo.
Su permanencia no es casualidad: Castañón lo mantiene porque sabe que no solo gestiona prensa, sino que cuida el perímetro político del alcalde.
🎭 El cargo que no se escribe: consejero de hecho 🤔
Aunque oficialmente solo responde por Comunicación Social, su influencia va mucho más allá de emitir boletines:
Define qué se dice y qué se calla: Es quien decide qué preguntas se responden, cuáles se desvían y qué información se entrega —o se niega— a medios y regidores.
Acompaña en decisiones clave: Está presente en reuniones reservadas, no solo en ruedas de prensa; su visto bueno pesa en cómo se enfrentan escándalos, negociaciones y conflictos internos.
Protege la figura del alcalde: Cuando Castañón debe evitar un tema incómodo, él asume el frente; cuando hay que minimizar señalamientos, él redacta la versión oficial; cuando se cuestionan gastos o decisiones, él pone el escudo de la “campaña política” o la “desinformación”.
Controla el relato de la opacidad: Bajo su responsabilidad creció el presupuesto de Comunicación de 33.4 millones en 2024 a 149.1 millones en 2025, sin desglose público, sin licitaciones claras y sin justificación detallada —mientras se recortaban más de 106 millones en obra pública.
Las sombras que lo acompañan, su actuación refuerza la duda sobre si cumple una función pública o una defensa personal del alcalde:
Se ostenta como “licenciado en comunicación”, pero no cuenta con cédula profesional registrada ante la autoridad educativa, un hecho que ha sido señalado públicamente.
A bloqueado el acceso a documentos sobre contratos, pagos y proveedores del área a su cargo, incluso a la síndica municipal y organismos de fiscalización.
Se le vincula con el uso discrecional de recursos de difusión para favorecer o perjudicar a actores políticos y medios, en lugar de informar a la ciudadanía.
Adán Quintanilla es menos vocero del gobierno y más consejero de Castañón. No habla por el Ayuntamiento: habla para proteger al alcalde.
No gestiona la comunicación: gestiona la defensa de quien lo mantiene en el puesto.
Por eso no lo remueve: porque no necesita un funcionario que rinda cuentas. Necesita a alguien que guarde las formas, que escriba las excusas y que se asegure de que las preguntas verdaderas nunca lleguen a la luz.
En Tulum, el vocero es el rostro que se muestra, y el consejero es el poder que no se ve. Y ambos son la misma persona
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